viernes, 18 de noviembre de 2016

#Yomecuidoconyogur

Ni siquiera el sector alimentario se libra de las tendencias que imperan en la sociedad del consumo rápido. Una sociedad que impulsa hábitos y costumbres que pronto dejan de serlo para dar paso a otras y que a menudo establece de forma categórica dicotomías tales como sano/insano o bueno/malo.  Y que resulta ser la misma que ha aupado a ciertos alimentos a lo más alto de la pirámide nutricional y ha defenestrado a otros. 

Todo ello coincidiendo con el creciente interés que despierta últimamente lo relacionado con la alimentación y la salud y que a su vez ha propiciado el surgimiento de un concepto que hoy en día está muy en boga, "superalimento".  Esta etiqueta que hace referencia al aporte nutricional de los alimentos y engloba a toda una serie de recién llegados, entre los que se hayan algunos de los miembros más destacados de la familia de las gramíneas; tales como, la avena, la espelta o el teff, pero también frutas tan exóticas como las bayas de goji o algas como la espirulina, parece conferir a todos ellos cualidades cuasi divinas.  Son productos más caros y ajenos a nuestra cultura que el marketing termina por convertir en los grandes demandados de las superficies comerciales. 

Cierto es que presentan cualidades beneficiosas para la salud,  pero eso es algo "que sucede con la aplastante mayoría de los nutrientes de origen natural". Así, mientras que algunos alimentos tratan de hacerse un hueco en nuestra despensa gracias a estratagemas comerciales de dudoso gusto, otros con cualidades similares mantienen su buena consideración sin necesidad de recurrir a ellas.

El yogur es paradigma de ello, sigue siendo uno de los productos más vendidos del mundo pese a que a se cuestione cada vez más el beneficio del consumo de lácteos en la edad adulta. Y eso es así porque este producto orgánico presenta cualidades propias de los mal denominados superalimentos y un precio competitivo y asequible. Contiene múltiples vitaminas(K2, B), calcio, fósforo y probióticos que disminuyen los efectos negativos de los antibióticos. Y, además, su consumo está vinculado con una menor resistencia insulínica, por lo que ayuda a reducir el riesgo de sufrir diabetes de tipo 2 y obesidad. 

Bueno, por todas estas razones y porque puede ser incluido hasta en las dietas más restrictivas, está indicado para todo tipo de personas y podemos consumirlo  no sólo a cucharadas sino que también podemos emplearlo en repostería o en la elaboración de salsas o condimentos. #YoMeCuido #yoguresvida #soydeyogur #desayunoconyogur

Os dejo una sencilla receta de bizcocho de yogur:

-3 huevos
-2 medidas de yogur de azúcar
-Ralladura de limón y canela al gusto
-1 yogur
-1 medida de yogur de aceite de girasol o de oliva suave
-3 medidas de yogur de harina con levadura

Primero precalentamos el horno. Mientras coge temperatura, mezclamos todos los ingredientes en el orden en el que los he enumerado. Una vez que estén todos bien integrados engrasamos el molde y horneamos durante 30/40 minutos a 180º. Dejamos enfriar y bon appetit!