lunes, 14 de diciembre de 2015

Experiencias gastronómicas

Pocas cosas me resultan más placenteras que disfrutar en buena compañía de una gran experiencia gastronómica. Me gusta mucho descubrir locales nuevos que me sorprendan con sus propuestas culinarias. Por eso he pensado compartir con vosotras mis "gastro jornadas", por llamarlas de alguna manera, para que podáis ser partícipes también de esa pequeña parcela de mi vida.

Este fin de semana, tras leer varias críticas positivas de una cafetería ubicada en Ferrol, cafetería Vanessa, me decidí a comprobar en primera persona si esos comentarios estaban justificados.

Tengo que admitir que el local, despista un poco, se trata de una cafetería típica y prototípica, de la que por su aspecto no esperarías grandes alardes culinarios. Pero lo cierto es que las apariencias engañan. Quizás parte de su encanto resida precisamente en dicha paradoja.

Pedimos para abrir boca una tapa fría, que como podréis comprobar en la imagen no podía estar mejor presentada. Aunque lo realmente fascinante era la mezcla de sabores del mar y la combinación de texturas, la pasta crujiente de alga y la ligera espuma de ajo negro casaban a la perfección.


Canelón crujiente de lechuga de mar, crema de maragota y espuma de ajo negro (2€)
 
Después, cada uno pidió un plato. Tengo que decir que la cantidad de cada plato era muy adecuada, no te quedabas ni mucho menos con hambre. El pan además estaba exquisito, siempre he pensado que puedes obtener mucha información de un local catando el pan que han elegido servir a los clientes( pero esa es una teoría personal que no tiene sustento científico).

Los ingredientes eran de primera calidad, daba la impresión de que sabían como seleccionar la materia prima y como tratarla. Eran productos de temporada y de la zona. Además, se molestaron en preguntarnos en que punto queríamos la carne y así nos la sirvieron.

La hamburguesa estaba muy sabrosa, el queso Arzúa y la cebolla caramelizada fueron el complemento ideal para una carne de vacuno gallego de primera calidad. Además, en el mismo plato, pero a parte, nos sirvieron una salsa de elaboración propia similar al alioli o la mostaza y varias rodajas de tomate ahumado. Todo un acierto servirlo así, es una buena manera de que cada uno incorpore en la cantidad que quiera todos esos aderezos o sólo alguno de ellos.


Hamburguesa 100% vacuno gallego, con queso de Arzúa Ulloa, tomate ahumado y pan del país (8€)

El pulpo estaba en su punto, bien elaborado y acompañado de una deliciosa crema de patata y una suave ajada, que lejos de disfrazar el sabor del cefalópodo, lo potenciaban añadiéndole múltiples matices.

 Pulpo a la plancha sobre crema de patata y ajada (13€)
El postre estaba muy equilibrado, la acidez de la espuma de frambuesa maridaba muy bien con el amargor del chocolate negro y el toque dulce del crumble de galletas.


Frambuesa, chocolate y crumble de galleta (3€)

Tanto el personal como el dueño del local fueron muy atentos. Se preocuparon en todo momento de que estuviéramos conformes con nuestra elección y bien servidos. Además, el servicio fue muy rápido y tuvieron la cortesía de invitarnos al café.