martes, 22 de octubre de 2013

Al mal tiempo... barba?



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Muchos la consideran un símbolo de austeridad e inconformismo, y si bien esa es una interpretación más libre, lo cierto es que la barba pone punto y final a un largo proceso de maduración, la adolescencia, es un significante de edad y en muchas culturas se ha vinculado directamente con la sabiduría y el intelecto.
 La ausencia de pelo siempre ha sido una de las preocupaciones de la estética masculina, pero al parecer en tiempos de incertidumbre, en los que se ha instalado el pesimismo puede surgir como contrapunto al culto al cuerpo y como forma de reivindicar la esencia de la masculinidad. 
 Resulta obvio admitir que la barba, además, puede ser un gran aliada, puede ocultar pequeños defectos y resaltar virtudes, o dar una apariencia totalmente distinta al jugar con las proporciones y volúmenes del rostro, algo similar a lo que ocurre con el maquillaje en el caso de las mujeres.
 La barba nunca pasa de moda, pero la tendencia actual reinventa a los intelectuales decimonónicos y se vuelve más densa y frondosa, un estilo bohemio que se ha extendido como la pólvora, dando el salto de las pasarelas a los estrenos cinematográficos y llegando a las calles, en España con cierto retraso. Y aunque proyecta un estilo desenfadado requiere un cuidado continuo por lo que la industria cosmética no ha desaprovechado la oportunidad de adaptarse a esas nuevas necesidades y ha creado las “beardo”, cremas diseñadas específicamente para pieles con barba.
 Como dato curioso, en EEUU se ha multiplicado la concesión de licencias para abrir barberías, algo que contrasta con el impacto negativo que ha tenido en la industria del afeitado, en el que algunas de las empresas más conocidas ya han hecho balance de sus pérdidas, en torno al 10% en la venta de maquinillas.