viernes, 6 de septiembre de 2013

Carmín rojo




La moda revela el momento económico que vivimos. La historia ha demostrado que esta industria suele reflejar de forma fiel y translúcida la etapa política y económica que atraviesa la humanidad, y en particular el primer mundo. Así durante los años 40-50 y tras la depresión económica suscitada una vez finalizada la segunda guerra mundial las mujeres hallaron cobijo o refugio en su carmín rojo, los labios intensamente tintados de rojo eran una especie de barrera o máscara que permitía a las mujeres sobrellevar esa dura época de carestía, luciendo así bellas y despreocupadas.
Los tonos intensos ahuyentan la crisis. Son la mejor medicina para combatir la recesión o eso concluye el estudio de la consultora AC Nielsen que confirma que en 2009 en plena debacle económica se dispararon las ventas de maquillaje.
Durante esa misma etapa e incluso durante la década de los 70 se produjo el alargamiento de las faldas, de los locos años 60 en los que las mini faldas fueron un must, a las faldas midi y más recatadas.
De igual modo las dificultades económicas obligaron a recurrir a tejidos de menor calidad, como el estampado militar o a tonos  versátiles que fueran fáciles de combinar como el negro, blanco, o el beige durante la década de los 90.

En definitiva la crisis nos incita a exacerbar nuestra feminidad y a volver a lo clásico.