miércoles, 23 de enero de 2013

Un bosque en París

La pasarela parisina se convierte en un espléndido bosque europeo durante el desfile de la aclamada casa Chanel. Karl Lagerfeld sorprendió en un desfile en el que las piernas fueron las grandes ausentes, siempre cubiertas por unas llamativas botas peep-toe de caña XXL. El modisto apostó por tejidos repletos de destellos dorados, plateados y tonalidades azulonas, el tradicional tweed marca de la casa, la exuberancia de las plumas, que las modelos lucieron incluso en forma de tocado en su vuelo etéreo sobre el firme parisino y  los riquísimos estampados florales. El encaje situado de forma magistral en vestidos de siluetas rectas ha aportado el toque de romanticismo que requería semejante puesta en escena, y la amplísima gama de colores ha emergido de la frondosa vegetación como alegato al impresionismo cultivado por los grandes pintores del barrio de Montmartre, porque París siempre será París. En su afán por simplificar la silueta de la mujer Lagerfeld tan sólo ha apostado por reforzar visualmente los hombros para estructurarla y dibujar una figura más atrayente. En definitiva una colección inundada de tejidos que se mezclan unos con otros sin perder la esencia que le caracteriza, la pulcritud y a sencillez aderezadas con pequeños detalles que nunca pasan desapercibidos y resultan ser un guiño a la década de los 60. Un desfile cuya teatralidad descansa en los ojos de las propias modelos y el maquillaje elegido, un golpe de efecto que aporta dramatismo a una puesta en escena cuyo cierre, por todo lo alto, protagonizan dos novias y un niño.



Sin duda mi favorito