lunes, 21 de enero de 2013

Recordando a un mito





Audrey Hepburn inauguró con su estilo una nueva forma de pensar y enfrentarse al mundo, puso de moda los pitillos, el pelo corto, las enormes gafas de sol y conquistó con su porte, su elegancia, su delgadez y su escueta paleta cromática a un público que hasta entonces demandaba que ante sus ojos y en la pantalla aparecieran mujeres cuya sensualidad y femineidad descansara sobre su figura curvilínea.
Supongo que nunca pensó que marcaría un precedente, pero esa angelical mujer no sólo hizo historia y se convirtió en un mito del cine y la imagen más rentable y explotada del séptimo arte sino que consiguió que su legado y su estilo en lo que a moda se refiere permanecieran vigentes hasta la actualidad. 


Audrey decía de si misma"Creo que el sexo está sobrevalorado. No tengo 'sex appel' y lo sé. De hecho, prefiero tener un aspecto curioso. Mis dientes son curiosos y no tengo los atributos que se le presuponen a una diosa del cine, incluido un buen tipo" lo cierto es que le bastaba con tener una de las caras más bellas de la gran pantalla, su inmensa sonrisa, aspecto frágil y su inesperada timidez hacían el resto. Su figura esculpida por la danza la acompañó hasta su muerte.  Sofisticada y elegante Audrey irradiaba un encanto especial.




Ayer se cumplían veinte años desde la desaparición de un ser que con su talento, su humanidad y su buen gusto se ha ganado un sitio en la memoria colectiva de todos nosotros. Audrey Hepburn deleitó a los cinéfilos con interpretaciones exquisitas, pero su mejor papel fue el de madre y activista a favor de los derechos de los más débiles, los niños, ambos suplieron las carencias afectivas que le produjeron sus dos matrimonios fallidos. Durante los últimos años de su vida sintió la necesidad de iluminar con su sonrisa a los más desfavorecidos convirtiéndose en Embajadora de Buena Voluntad de Unicef, quizás porque ella misma llevaba consigo las secuelas de una infancia amarga marcada por una guerra, la II guerra mundial que aunque la alejó de su vocación inicial posteriormente le permitió encarnar a los maravillosos personajes a los que dio vida y que dieron lugar al legado artístico por el que siempre será admirada y recordada a partes iguales.