domingo, 30 de septiembre de 2012

Goodbye summer









Camisa: Zara (s/s 12)
Short: Easy wear (old)
Bolso: Bershka (s/s 12)
Collar: Zara (s/s 12)
Cinturón: Tienda local
Pañuelo: Zara (s/s 12)
Sandalias: (Old)
Gafas: Ray Ban


Fotografías: Alex López

Ying & Yang



Un mundo repleto de luces y sombras, de contradicciones, que fascina  y genera animadversiones por igual. Por una parte como todo arte es una herramienta que permite desarrollar nuestra creatividad y diseñar nuestro propio estilo, configurar nuestra imagen que al fin y al cabo no deja de ser un reflejo de como pensamos, sentimos y del momento histórico y cultural que vivimos.  Y cuya componente psicológica nos permite afrontar el día a día con mayor optimismo y autoestima, ya que el modo en que nos vemos influye en nuestro estado de ánimo.

 Por otra parte esta industria es el máximo exponente del capitalismo y su filosofía basada en el consumo y lo que eso entraña. Y en su afán expansionista trata de imponernos un ideal estético poco saludable, ya que los grandes diseñadores recurren con frecuencia a mujeres huesudas alejadas  del ideal de belleza imperante en la sociedad. Y aunque en nuestra retina permanece todavía el recuerdo de aquellas maravillosas tops de los 90, es un vago recuerdo que  poco a poco va disipándose para dar paso a cuerpos carentes de formas y voluptuosidad que se mueven por las pasarelas  generando desasosiego y transmitiendo la  sensación de que en cualquier momento podrían romperse.

 La moda es símbolo de libertad y represión por igual. Pero una y otra cosa, sus bondades y maldades  representan y reflejan de forma muy real la complejidad de nuestro mundo. Y lo ideal es explorarlo desde la honestidad  y el conocimiento, siendo conscientes de ante que nos encontramos y manteniendo alerta todos nuestros sentidos.