jueves, 6 de diciembre de 2012

Taconazo de vertigo, un lujo prescindible?

Los científicos se han obstinado en los últimos tiempos en elaborar y dar a conocer distintas teorías evolutivas, que muestran como será el ser humano con el paso de cientos de miles de años, parece ser que seremos calvos,que tendremos membranas entre los dígitos, que tampoco tendremos dedo meñique...





















Sin embargo algunas mujeres norteamericanas han querido adelantarse a dicho proceso natural y al transcurso de los años y han decidido amputarse el dedo meñique del pie, única y exclusivamente por razones estéticas, algo que resulta alarmante e inexplicable. Parece ser que así evitarían las tan conocidas rozaduras y soportarían los vertiginosos tacones durante un mayor número de horas. Esta desagradable moda que empieza a implantarse en la que contradictoriamente es la primera potencia mundial, no sería una técnica aislada, desde hace años en EEUU se practica la inyección de colágeno en la planta de los pies por la misma razón ya que acolcha la zona y reduce el nivel de sensibilidad.  Ya lo dice el refrán, para presumir hay que sufrir, cinturilla de avispa, senos de silicona y ahora para lucir stilettos prescindir de una falange, un comportamiento ciertamente delirante.
Como es posible que hayamos llegado a tal extremo en el que lo único que importe y nuestra prioridad sea lucir estupendas sin importar los riesgos que entrañe o lo que sea necesario soportar para alcanzar el tan deseado objetivo, elevarnos hasta las nubes cm, tras cm con unos zapatos que sin duda no han sido diseñados para facilitar la vida a las mujeres, porque una cosa es no renunciar,  de vez en cuando, a ciertos modelos cuyo tacón no sea exagerado y que se adapten bien a nuestro pie, y todas sabemos que los hay, y otra, es subirse a unos tacones de infarto y apuntarse al todo vale de una sociedad que reduce cuanto somos a una mera fachada. Los meñiques no son elementos meramente decorativos, prescindir de ellos supone según algunos cirujanos "eliminar una quinta parte de apoyo en la planta y eso hace que se tenga que modificar la manera de pisar, de caminar y de equilibrar todo el cuerpo, con el consiguiente riesgo de dolores musculares y de columna. Sin el meñique el peso del cuerpo tendrá que repartirse en otras zonas del pie y del cuerpo."