sábado, 20 de octubre de 2012

ALALÁ


Hoy tengo el honor de presentaros una colección a la que me siento muy unida, he visto como nacía y he seguido de cerca su evolución. Ayer eclosionaba, por fin, mostrándose al gran público en un desfile en el CGAC, un edificio modernista tintado por completo de blanco que resultó ser el mejor escenario posible.

Alex Regueiro
Alfredo Iglesias



















La colección GIGI sorprendió dibujando la silueta de una mujer muy protagonista, que dirige su propia vida y sabe lo que quiere, una mujer con garra, pero también dulce y espontánea. Llevaba ya un tiempo dándole vueltas a eso de GIGI, me intrigaba saber el porque de la elección de ese nombre, porque sé que Alejandro y Alfredo no dan puntada sin hilo, nunca mejor dicho, e igual que sus colecciones, sus decisiones creativas y empresariales siempre se deben a algo que les inspira.


 La encargada de desvelar tanto misterio fue una nerviosísima Guillermina Royo-Villanova, una de sus musas, que embargada por la emoción reveló que ese era su apodo de juventud.
Y una vez que la intriga se disipó empezó el espectáculo....
No hizo falta mucho para que los gallegos de la firma Alalá nos transportaran al mundo vibrante del hollywood de los 50. Sólo una buena melodía y el andar parsimonioso de unas modelos que enfundadas en esas maravillosas joyas de alta costura acaparaban todas las miradas. Importante la lentitud, fundamental para poder apreciar el minucioso trabajo de un artesano que coloca manualmente cada uno de los detalles y que se precia de utilizar las telas y materiales más exclusivos.
Un golpe de efecto, la puerta se cierra para abrirse segundos más tarde, la música se acelera e intensifica y tras el telón las maniquíes emergen luciendo las piezas más exquisitas del modisto, sus trajes de noche de alta costura. Piezas de ensoñación que nos hacen  paladear y saborear un trocito de cielo, que nos transportan a un mundo de lujo repleto de plumas, lentejuelas, cuero... en el que los colores estrella, el rojo , blanco, verde, negro y dorado, que nos recuerdan a la artesanía tradicional gallega, nos muestran a una mujer elegante y sofisticada.
Unas obras de arte que se caracterizan por acoplarse y adaptarse a la perfección al cuerpo curvilíneo de la mujer, son vestidos que una vez puestos cobran vida y tienen alma propia, prendas que hacen sentir especial y única a la mujer que las lleva, algo que sólo es posible cuando se admira y respeta mucho a la mujer, algo que la firma gallega Alalá ha convertido en su esencia misma.
















Sólo apostillar finalmente que tengo la intención de mostraros en cuanto pueda fotos de mayor calidad del desfile y de sus prendas pero por ahora os dejo esta muestra, porque por mucho que los medios fueran precarios y el resultado peor de lo esperado, así es como viví el desfile y quiero mostrároslo también desde mi perspectiva.